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Jerónimo Páez | Mendoza
Jerónimo Páez

Jerónimo Páez: el artista que encontró en la bicicleta una forma de contar Mendoza

Rider de élite y artista visual, muestra Mendoza desde el descenso y despierta las ganas de viajar.

Julieta Poblete
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Jerónimo Páez es un atleta de 28 años que transformó su bicicleta en una herramienta de comunicación. Además de ser uno de los 10 mejores riders de descenso urbano del mundo, muestra la montaña y los circuitos donde compite desde su propia perspectiva.

Sin embargo, encasillarlo únicamente como deportista sería un error, ya que Jero es, ante todo, un comunicador y un artista visual cuyo universo mezcla bici, arte y comunidad. Desde sus redes, con más de un millón y medio de seguidores en total, moviliza a la comunidad biker y, sin proponérselo, logra despertar el deseo y la curiosidad de viajar a Mendoza.

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Jerónimo PáezMendoza

Pedalear senderos, crear comunidad y despertar la curiosidad

Jero empezó a grabar y subir contenido para mostrar el deporte que para él comenzó siendo un hobby. De igual manera, quería demostrar que en la provincia había senderos y, sobre todo, una comunidad rider. “Yo empecé a hacer los videos para mostrarle a la gente que existía este deporte en Mendoza y en el país”, cuenta, mientras recuerda esos primeros videos andando en Chacras de Coria, mostrando los caminos donde dio sus primeros pasos en el deporte.

El hecho de enseñar desde su bicicleta diferentes puntos de la provincia y lo que se ve desde ahí, no solo terminó acercando a las personas al mountain bike, sino que también despertó la curiosidad por conocer aquellos lugares que recorre. “La gente siempre me pregunta dónde estoy. Me comentan: ‘yo quiero ir’, ‘qué buen lugar’, ‘qué paisaje’”, dice. “Me llegan siempre mensajes como: ‘viva Mendoza’, ‘viva Argentina’ o ‘aguante mi país’”.

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La geografía que hace de Mendoza un escenario único

Después de recorrer distintos lugares del mundo, Jero sigue eligiendo vivir al pie de los Andes por un motivo específico: acá encuentra una combinación de clima, montaña y posibilidad de movimiento durante casi todo el año, difícil de replicar en otra parte del mundo.

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“Para mí es uno de los mejores lugares para vivir”, dice. “Primero por el sol y el calorcito que tenemos todo el año. Para mí es irreemplazable, porque puedo andar en bici, puedo pintar, puedo juntarme, puedo salir a la montaña sin que me condicione el clima”.

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Jerónimo PáezMendoza

El joven rider destaca la particularidad de Mendoza de ofrecer un terreno de contrastes en distancias muy cortas. “Geográficamente puedo andar en bici todo el año. No importa si hay nieve, porque puedo andar en el pedemonte, y en verano puedo andar en alta montaña”, explica.

Entre sus puntos favoritos para andar en su tierra natal destaca, por un lado, Malargüe. Para él, el sur mendocino es de lo más lindo que hay en la provincia. “Es de los lugares más lindos que hay para andar en bici. También para pescar, pasear, para hacer salidas”. Además, menciona a Luján de Cuyo, especialmente por algunas zonas vinculadas a Potrerillos y la montaña cercana.

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Jerónimo PáezMendoza

Sin embargo, en Mendoza no todo está armado como en los grandes destinos internacionales de mountain bike, donde hay bike parks, telesillas y circuitos señalizados. “Las pistas se han creado por los mismos riders”, explica. “Los riders vamos viendo: “Che, nos gusta este lugar, esta montaña podría ser una pista”. Pero no se trata de bajar por cualquier lado, sino que buscan tener autorización del dueño o del Estado, que se pueda acceder en vehículo y contar con una vía de evacuación si hay un accidente.

Páez cree que Mendoza tiene potencial para convertirse en un destino importante del MTB. Pero para que eso pase, hace falta más infraestructura, información y tiempo. La frase puede sonar dura, pero también es optimista, ya que reconoce que hay gente empujando, trazando, enseñando y armando una comunidad.

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No obstante, el atleta mendocino está haciendo justamente eso: creando una cultura alrededor del deporte. De hecho, además del contenido que genera en redes y de representar la bandera argentina en el resto del mundo, fundó en Mendoza su escuela biker, la 220 Academy. Esta sigue funcionando bajo su supervisión, pero con la energía de una nueva generación. «La escuela la continuaron dos antiguos alumnos míos», dice con orgullo.

El arte como otra forma de bajar la montaña

Cabe destacar que existe otro Jero que necesita frenar, ubicarse frente a una superficie en blanco y conectar desde un lugar diferente. Estamos hablando de su faceta de artista visual, la cual funciona como un escape y una forma de entender la geografía que lo rodea. “El arte me da algo que no me da la bici: despeje y tranquilidad”. Además, reconoce que le permite tener conversaciones ajenas al deporte. “Mi parte artística me conecta desde un lado más humano. Me gusta conectar con la gente y conmigo desde ese otro lado. Me da un tema de charla distinto con la gente que conozco”, cuenta.

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Jero trabaja sobre lienzos, interviene cascos, bicicletas, autos, vidrieras y murales. “Voy dejando mi marca en diferentes lugares, en lo que se pueda. Viajo a todos lados con mis marcadores, con mis plumones y acrílicos”, dice. Su obra celebra el ecosistema mendocino y revela una obsesión por retratar lo orgánico, la naturaleza con la que siempre está en contacto. “La vida de montaña es lo que más se ve reflejado en mis cuadros”.

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Jerónimo PáezMendoza

Este año, a partir de un proyecto que le propuso a uno de sus sponsors, Jero va a sintetizar sus dos grandes pasiones: el arte y el deporte. La idea parte de cinco bicicletas de competición, cuyos cuadros serán exhibidos junto a cinco lienzos pintados por él, inspirados en las experiencias vividas durante el año.

Estas piezas serán exhibidas en octubre en Andorra, precisamente en el museo de Commencal. Las obras irán acompañadas por un documental que registrará todo el proceso de entrenamiento, competencia y creación.

Más allá del podio: crear, compartir y seguir andando

Si bien la exposición, el reconocimiento, los números en redes, los resultados y lo que piensen sus seguidores pueden generar presión, el joven rider aprendió a separar sus expectativas de las ajenas. La clave, para él, es volver al origen, a la idea de la bici como diversión, como amistad, como algo compartido. Si bien practica un deporte individual, insiste en que nunca está solo. “Siempre salgo a andar con gente, porque solo me aburro. Andar con mis amigos me hace acordar a lo que me llevó a la bici, me apasiona”.

Tras años de buscar ganar la mayor cantidad de competencias, hoy decide darle espacio al artista y comunicador. Está aprendiendo a soltar la obsesión por el resultado para enfocarse en seguir creando contenido valioso y de calidad para sus seguidores. “Sigo en el top 10, pero más enfocado en los videos y las redes; quiero volcarme 100% a eso”, explica.

Ya sea en un descenso urbano en diferentes partes del mundo, bajando la montaña mendocina o volcando su arte en un lienzo, Jero sigue fiel a su mantra de creación constante. Al final del día, ese equilibrio es lo que nos permite a nosotros seguir disfrutando del vértigo de sus vivencias.

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