1. Zuccardi Serie A Bonarda


La Bonarda viene pidiendo pista hace años y esta etiqueta es una de las que mejor explican por qué. Proveniente de Santa Rosa, en el este mendocino, este vino muestra una cara más jugosa y relajada del tinto argentino: fruta roja bien expresiva, notas especiadas y una boca amable que invita a seguir tomando sin cansar.
Es una alternativa al Malbec que mantiene cuerpo pero suma frescura y fluidez, ideal para el cambio de estación y perfecto para un almuerzo de otoño con pastas caseras, una lasaña o incluso unas empanadas recién salidas del horno.
El dato: la línea Serie A de Familia Zuccardi está pensada para dar a probar distintas regiones vitivinícolas del país y, en este caso, pone en valor Santa Rosa, una zona histórica que hoy vuelve a ganar protagonismo.



















