1. La Giralda


La Giralda es, para muchos, el verdadero templo del churro en Buenos Aires. Sin grandes pretensiones estéticas, pero con una ejecución impecable, este clásico de Avenida Corrientes perfeccionó una fórmula que no falla: churros recién hechos y chocolate caliente espeso.
Hablar de La Giralda es hablar de una parte viva de la historia porteña. La confitería abrió en 1930 de la mano del andaluz Francisco Garrido, como una lechería sencilla en la planta baja del edificio Nordmann. Tras su cierre en 2019, reabrió en agosto de 2021 con nuevos dueños que buscaron recuperar su esencia sin dejar de actualizarla. “Cuando nos hicimos cargo de La Giralda, la aggiornamos y buscamos revivirla de acuerdo con el consumo moderno: combinamos la antigua Giralda con la cocina de hoy”, cuenta Nicolás Marqués, uno de sus actuales dueños.
Esa actualización se refleja también en la carta: a los churros clásicos con dulce de leche y crema pastelera se sumaron nuevas versiones pero hay algo que no cambió (y por lo que turistas y locales siguen haciendo fila): el chocolate caliente espeso, intenso, perfecto donde mojar los churros recién hechos.
El dato: por sus mesas pasaron figuras como Juan Domingo Perón, Raúl Alfonsín, Mercedes Sosa y Leonardo Favio.
Dónde: Av. Corrientes 1453, San Nicolás (Microcentro).












