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Pasta by Mauro Lacagnina | Ñoquis
Pasta by Mauro Lacagnina

Los mejores ñoquis de Buenos Aires: 9 propuestas diferentes e imperdibles

De cantinas clásicas a neo-pulperías, los chefs porteños redefinen el plato más nostálgico de nuestra cocina.

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Cuando los tiempos son complejos, la gastronomía porteña activa un mecanismo de defensa infalible: el regreso a los orígenes. Se activa un viaje hacia el confort de la memoria afectiva, pocos platos tienen ese poder de emocionar y llevarte a los lugares más acogedores de tu vida como las pastas caseras. Y entre ellas, los ñoquis tienen toda esa fuerza necesaria que hasta tienen un día al mes para ser rescatados: Los 29.

Este listado sale del molde y los lugares comunes, bucea por propuestas que no siempre aparecen en los típicos listados. Se pueden encontrar cocineros inquietos que eligen desafiar el cliché de la simpleza y aquellos que hacen de la tradición un estandarte de calidad. Un recorrido diferente.

1. Renatto Cucina italiana

Hay clásicos de barrio que sus vecinos prefieren mantener en secreto para evitar perder ese sentido de pertenencia barrial, pero los Gnocchi Ragú Napoletano creados por Paolo Spertino, chef de Renatto, justifican por completo romper el misterio de esta joya de Villa Pueyrredón. Elaborados artesanalmente a base de sémola y papa rigurosamente seleccionada como lo dicta la histórica receta original, logran una ligereza inigualable en el paladar.

El verdadero secreto de su éxito radica en su suntuoso estofado de pechito de cerdo y chorizo, una salsa de cocción extremadamente lenta que se impregna en la pasta y ofrece un sabor profundo y reconfortante. Es el plato definitivo para reconectar con las raíces de la cocina familiar italiana.

El dato: la carta de vinos incluye etiquetas cuidadosamente seleccionadas que acompañan a la perfección los platos de cocina italiana tradicional.

Dónde: Pareja 3050, Villa Pueyrredón.

2. Osteria Fantástico

Entre las aperturas más comentadas del 2026 se destaca este bistró de corte italiano, de ambiente relajado, moderno y una carta deliberadamente corta pero sumamente cuidada. En esta ostería (un concepto que actualiza el clásico bodegón italiano al poner el foco en la calidad de cada producto) los grandes protagonistas son los Gnocchi Soufflé.

Esta propuesta aporta una sofisticada impronta de autor que se hace evidente desde el primer bocado. Los ñoquis, aireados y delicados, se funden con salsa cremosa de espinaca fresca, hilos de stracciatella que aportan un toque láctico y almendras rotas y tostadas para cerrar con un contraste crocante perfecto.

El dato: Fantástico trae también la impronta actual de poner una buena curaduría musical que acompañe pero no invada a la mesa.

Dónde: Angel Justiniano Carranza 1946, Palermo.

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3. Pierino

En un listado dedicado a celebrar los mejores ñoquis porteños es imposible que falte la clásica trattoria de inmigrantes. Pierino es una mítica esquina del barrio de Almagro en la que se respira nostalgia, calidez familiar y un honesto sabor casero desde el instante exacto en que cruzás la puerta.

Allí te recibe la emblemática figura del Padre Pío rodeada por una ristra de deseos, promesas y agradecimientos que van dejando los comensales habituales. Sus celebrados ñoquis de papa se sirven a la vieja escuela, dándole la libertad al comensal de elegir la salsa que prefiera.

El dato: entre las opciones más recomendadas de su histórica pizarra sobresalen la tradicional "Mezzo mezzo" (un infalible matrimonio de tuco y pesto), la Pierino (con una intensa base de queso azul) y la Puttanesca, cargada de anchoas y alcaparras.

Dónde: Lavalle 3499, Almagro.

4. Pasta by Mauro Lacagnina

Esta casa de pastas destaca por su inconfundible look mediterráneo y una obsesión casi milimétrica por el cuidado en los detalles. El valor agregado de Pasta es que, además de sentarte a comer en su salón, podés comprar para llevar en el mercadito de productos delicatessen. Su propuesta de gnocchi es sumamente dinámica y rota de forma estacional para garantizar la frescura de sus ingredientes.

El plato estrella de la casa es una contundente e inolvidable opción para compartir: Gnocchi Cacio e pepe escoltados por una costilla de cerdo asada en cocción lenta que se desarma sola.

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El dato: su más reciente incorporación son los gnocchi con crema de hongos y tapa de asado braseada, aunque también brillan sus salsas tradicionales como la bolognesa, el pomodoro o su exquisito pesto de pistachos.

Dónde: Vidal 2228, Belgrano.

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5. Pepe di Roma

La identidad de este restaurante de Devoto es la cocina italiana de autor. Siempre busca renovar los clásicos con preparaciones de cocción lenta y elaboradas. En la entrada tienen unos gnocchis fritos de papa y mozzarella que se sirven con una picantita salsa arrabiata. Cada día 29 cumplen la tradición y lanzan una edición especial. Ahí buscan experimentar y hacen ñoquis de sémola, boniato y varias salsas como ragú, salchichas o cremas con hongos. Hasta tienen una versión para el postre con dulce de leche.

La verdadera identidad de este restaurante ubicado en el corazón residencial de Villa Devoto es la cocina italiana de autor. Su cocina siempre busca renovar las recetas clásicas del recetario peninsular implementando técnicas contemporáneas y preparaciones de cocciones prolongadas. Una muestra perfecta de este espíritu innovador se encuentra en su sección de entradas, donde sorprenden con unos gnocchis fritos de papa, crujientes por fuera y aireados por dentro.

El dato: cada día 29 cumplen la tradición y lanzan una edición especial. Ahí buscan experimentar y hacen ñoquis de sémola, boniato y varias salsas como ragú, salchichas o cremas con hongos. Hasta tienen una versión para el postre con dulce de leche.

Dónde: Beiro 3701, Villa Devoto.

6. Evelia

Un recorrido por el mapa de los ñoquis porteños exige una parada obligatoria en Evelia. Acá el respeto por la tradición se fusiona con una ejecución técnica impecable: sus opciones se elaboran diariamente a base de papa al horno. Este detalle garantiza una textura liviana que se deshace en boca. Para acompañarlos, la casa ofrece cuatro o cinco salsas a elección que cambian regularmente según la temporada.

Actualmente, la pizarra exhibe con orgullo tres variantes fijas que seducen a los comensales: el clásico e infaltable estofado de cocción lenta; los sofisticados ñoquis gratinados con vodka, tomate y stracciatella; y una alternativa más sutil, pero repleta de sabor, protagonizada por manteca de salvia y queso grana padano.

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El dato: entre los postres, destacan opciones como membrillo en almíbar con helado de yogur, financier de almendras y tiramisú al Marsala Ambra I.P. Además, los helados se producen diariamente.

Dónde: Campos Salles 1712, Nuñez.

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7. Café San Juan, La Cantina

De la cocina de Lele Cristóbal y su aporte clave para consolidar la identidad gastronómica porteña ya se ha hablado mucho. Como referente de la escena culinaria, en su proyecto Café San Juan Cantina rescata con maestría una cocina italiana moderna, cruzada por su impronta única y el respaldo de un equipo que nunca falla.

Los memorables ñoquis, protagonistas centrales de esta nota, son el fiel reflejo de esa filosofía de bodegón renovado: presentan un cruce perfecto y original de papa, remolacha y ricota en su masa, acompañados sutilmente por una crema de stracciatella y frutos secos que les aporta una textura crocante inolvidable. Una experiencia que redefine este clásico plato.

El dato: también hay opciones de pasta rellena, que incluyen canelones de masa de albahaca con queso crema, ricota y tomates asados con salsa Alfredo de la casa; ravioles de osobuco braseado al vino tinto con pomodoro, aceitunas y parmesano.

Dónde: Chile 474, San Telmo.

8. Abreboca

En el restaurante Abreboca se combina la modernidad con las raíces de la cocina autóctona. Este rincón de sutiles aires andaluces se anima constantemente a reversionar los grandes clásicos porteños. Aunque su fuerte es la charcutería artesanal, no por eso dejan de ser memorables sus platos principales.

Sus particulares ñoquis bomba de parmesano son el reflejo exacto de esta audacia culinaria. El acompañamiento de la pasta es la clave del éxito definitivo de la propuesta: se sirven junto a un tierno cordero braseado en especias, una crema nacida de su propia reducción y el toque final de un crocante de puerro frito que aporta texturas. Una parada obligatoria para paladares atrevidos.

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El dato: Abreboca renovó su carta de vinos con etiquetas clásicas y nuevas propuestas de bodegas que experimentan con distintos suelos y regiones del país.

Dónde: Fraga 541, Chacarita.

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9. Di Berni

Un lugar clásico y entrañable que se posiciona por fuera del circuito gastronómico tradicional. El plan exige moverse hasta el pintoresco barrio de Parque Patricios, frenar justo frente al parque Ameghino y cruzar el umbral de esta casona de estilo andaluz que conserva el encanto misterioso de un restaurante a puertas cerradas.

Aquí, los platos están pensados para compartir y la gran especialidad de la cocina son las pastas artesanales. Entre ellas, los ñoquis se sirven de forma clásica y admiten una notable variedad de salsas: desde las simples pomodoro y scarparo, hasta preparaciones complejas como la de frutos de mar o la sofisticada Abruzzesi, elaborada con un mix de setas. Si te queda lejos, el viaje vale totalmente la pena.

El dato: abre todos los días en horario de 12:00 a 16:00 y de 20:00 a 1:00 hs.

Dónde: Santa Cruz 20, Parque Patricios.

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