1. Parrilla La Miralla


Parrilla La Miralla es un lugar culto del oeste porteño. Ambiente informal, porciones generosas y clima de barrio. Lo más pedido acá es asado banderita, ojo de bife (10 puntos), vacío, provoleta. Siempre sacan las achuras al punto justo. Por qué entra en este listado si casi califica como bodegón: porque logró convertirse en destino, mejorar notablemente el servicio sin dejar ese ambiente a parrillita de barrio.
El dato: en la carta hay pastas y arroces. El mejor consejo, si vas a salir de la carne es que lo consultes primero con los mozos, esos de la vieja guardia. Seguro te van a orientar si vale la pena… o no.
Dónde: Dellepiane Norte 5101, Lugano.




















