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Parrilla La Miralla
Parrilla La Miralla

Parrillitas de barrio en Buenos Aires: 10 tesoros donde el boca a boca manda

Más que carne, un encuentro barrial y social. Recorrido por las parrillas porteñas que eluden los rankings, no tiene marketing pero conquistan el paladar.

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La diferencia puede ser sutil pero no deja de ser clave a la hora de elegir. Una parrillita no es una parrilla. La “parri” es un hallazgo, es el dato que nos salva cuando buscamos un lugar bueno, bonito y barato, con la mejor relación precio - calidad. No aparece en rankings internacionales ni en mapas gastronómicos cool.

La parrillita de barrio vive lejos de los polos gastronómicos, en lugares poco instagrameables pero  donde la carta no necesita ser explicada. Por supuesto, no es infalible, no es perfecta, no es pulcra, pero si vas a encontrar calidez. mesas apretadas, trato directo, vecinos que se cruzan, mozos que conocen los gustos y el punto de la carne antes de que uno los pida.

Está claro, en la parrillita no hay promesa de vivir una experiencia: la genera sin proponérselo. Antes que un concepto culinario es un encuentro  social. Es ahí donde nace la fama mundial de lo argentino: la mesa compartida, la sobremesa larga, el tiempo que nunca se pierde, sino que se estira. 

Así, sin vueltas, este recorrido no busca las mejores parrillas de Buenos Aires (ese listado lo leés acá). Busca parrillitas. Secretos barriales. Lugares que funcionan para su gente y que, si uno llega, es porque el boca a boca es el mejor marketing del mundo.

1. Parrilla La Miralla

Parrilla La Miralla es un lugar culto del oeste porteño. Ambiente informal, porciones generosas y clima de barrio. Lo más pedido acá es asado banderita, ojo de bife (10 puntos),  vacío, provoleta. Siempre sacan las achuras al punto justo. Por qué entra en este listado si casi califica como bodegón: porque logró convertirse en destino, mejorar notablemente el servicio sin dejar ese ambiente a parrillita de barrio.

El dato: en la carta hay pastas y arroces. El mejor consejo, si vas a salir de la carne es que lo consultes primero con los mozos, esos de la vieja guardia. Seguro te van a orientar si vale la pena… o no.

Dónde: Dellepiane Norte 5101, Lugano.

2. Parrilla Los Martínez

Acá te contamos qué hacer si vas a Mataderos, pero nos faltó contarte sobre un clásico del barrio con pinceladas de bodegón. Parrillita clásica, carnicera y sin maquillaje: puertas enrejadas, heladeras vidriera para las bebidas, menú plastificado. Público local, ritmo de club de barrio. Platos destacados: asado tradicional, chorizo, chinchulines, papas fritas. Funciona para el barrio, no para un turista (salvo que sepa dónde se mete). Se recomienda reservar para ir los fines de semana al 011 4635-0845.

El dato: las milanesas son un plato destacado y son tan grandes que hasta podrían comer tres. Sugerimos relojear antes el tamaño y ahí decidir.

Dónde: Av. Emilio Castro 5500, Mataderos.

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3. BAER Asador

Nos damos un gusto y rompemos un poco el molde. En este caso sería una “parrillita de autor”. BAER Asador aún califica como secreto de barrio, abrió hace poco sin movida de marketing. Acá vas a encontrar técnica cuidada sin perder la informalidad. Ambiente minimalista con barra y vista a la cocina. Conviene dejarse asesorar por los cortes del momento y chequear el punto de la carne con el mozo para no tener sorpresa. La provoleta de la casa es un imperdible.

El dato: los platos no son abundantes así que mejor combinarlos con una sección de platitos vegetales que todos están muy logrados. De entrada, la empanada de tapa de vacío es la gran novedad.

Dónde: Atanasio Girardot 1698, Agronomía.

4. El Parrillón de Versalles

Ahí cerquita de donde se cruzan La Perito Moreno y la General Paz se destaca esta parrilla histórica, detenida en el tiempo. Clima familiar, sin pose ni tendencia, mucha madera pesada y menú en pizarra. En El Parrillón de Versalles vas a encontrar lechón, cabrito y costillar hecho a la vieja escuela de asador, una técnica en desaparición en la Ciudad de Buenos Aires.

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El dato: Chequeá bien porque a veces hay show en vivo. Si te gusta es una experiencia, si no, evitá ese día.

Dónde: Ruiz de los Llanos 1410 esquina Santo Tomé, Versalles.

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5. Rincón Parrillero

Tremendo clásico de un Palermo que no parece Palermo. Parrillita de esas cotidianas post fulbito con amigos. Espíritu popular, higiene al límite. Precios accesibles y cocina sin pretensiones. Rincón Parrillero es de esas parrillitas que “depende el día”, pero cumple a rajatabla el concepto de guiarte por esos lugares que no defraudan en materia precio/calidad. 

El dato: las papas a la española y las papas rejilla son el punto fuerte del Rincón.

Dónde: Av. Medrano 1293, Palermo.

6. El Patio de Mingo

Antes se llamaba “El Patio de Liliana”, pero algo pasó y desde hace unos años es “de Mingo”, y si algo la define como parrillita es que Mingo no se esforzó mucho en el rebranding. El cartel de diseño desprolijo de la calle es una prueba. El lugar para ir es el patio del fondo, el salón de adelante es algo lúgubre. No esperes lujos, pero sí porciones que te van a complicar llegar al postre. Suele ser muy visitado por grupos de amigos, en el patio la gente se siente como en casa.

El dato: el asado y el vacío salen siempre en su punto, pero la verdadera joya son las papas fritas a la provenzal: abundantes, crocantes y con el ajo justo no aptas para romances en esa noche.

Dónde: Bartolomé Mitre 3986, Almagro.

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7. El Boliche de Nico

El Boliche de Nico es de esas parillitas que comienzan como proyecto barrial y se van expandiendo sin perder su espíritu de barrio (tiene nuevo local en Palermo). El local de Villa Urquiza es toda una institución para los vecinos. 

A pesar de su crecimiento, la estética es 100% parrillita: heladeras con publicidad de gaseosas, ruido ambiente de platos y charlas altas, y una parrilla que no para un segundo. El plato imperdible es el bife de chorizo mariposa de la casa que sale con jamón y morrones. Hay que tener paciencia si no reservaron y además es pet-friendly.

El dato: si vas con amigos en plan, “hoy no me importa nada”, en la promo costillar viene el asado con el hueso completo y van a delirar con todo lo que trae. 

Dónde: Av. De Los Incas 4257, Villa Urquiza.

8. La Despensa

Ubicada en el corazón de Barracas, muy cerca de la cancha de Boca, se ubica esta mezcla perfecta entre parrillita y bodegón de puerto. Es un templo los días de partido, pero el resto de la semana es el secreto mejor guardado de los vecinos. 

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No tiene vueltas, entra en la categoría "a lo que vinimos". El asado banderita acá es una religión, sale en su punto perfecto entre crocancia y jugosidad.

El dato: no aceptan tarjeta de crédito (como en la mayoría de las parrillitas). Chequear si Boca juega de local ese día antes de ir. 

Dónde: Wenceslao Villafañe 1586, Barracas.

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9. Parrilla Turf

Un ícono de Boedo que respira fútbol y barrio en cada rincón. El nombre ya te marca el ambiente que vas a vivir: espíritu bohemio, clima de amigos y ambiente ruidoso. Turf es una parrillita de batalla: honesta, sin pretensiones y con una equilibrada relación precio-calidad que explica por qué tiene tanta rotación. Hasta ahora no mencionamos ningún choripán y este es el mejor momento, en La Turf es el lugar ideal para pedirlo.

El dato: la fondue en cabutia es de esos platos vistos que vale la pena probar. Un poco exagerado el plato, pero justamente eso es lo que ofrece este tipo de lugares.

Dónde: Jacobo Adrián Caro 3443 (Casi Av. Boedo), Boedo.

10. La Esquina

Una fiel representante de la resistencia a la gentrificación en un rincón de Bajo Belgrano, tierra del club Excursionistas. El barrio continúa creciendo y La Esquina se mantiene fiel a su esencia de parrillita al paso. Algunas mesas de plástico en la vereda y mucha gente comiendo al paso. Manejada desde siempre por la familia Ferrero, logran el objetivo para los que buscan calidad de materia prima sin el envoltorio del marketing. 

El dato: el sándwich de molleja es el "dato" para entendidos que rara vez se encuentra en este formato y con este nivel de frescura.

Dónde: Miñones 1902 (esquina La Pampa), Belgrano.

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11. Parrilla Don Jorge

En plena zona del ahora “Villa Crespo Arena”, a metros de la cancha de Atlanta, se planta con firmeza esta parrillita barrial. En Parrilla Don Jorge no pidas vueltas raras,  ni montajes modernos; paredes blancas, puerta de chapa cerrada, mozos amables, mesas sobrias y lo más importante: buenas carnes. El corte más destacado es la entraña. De casi todo, tienen media porción.

El dato: tocar probar las papas fritas, mencionado como uno de los 30 platos que hay que probar si o si en Buenos Aires.

Dónde: Villarroel 1201, Villa Crespo.

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