La cita fue el sábado 7 en Malasangre, uno de los bares que mejor representan la movida vermutera que viene creciendo en Buenos Aires. En esa esquina de Crámer, el pequeño polo gastronómico que no para de ganar popularidad, se vivió una de las primeras fechas de Carpano Weekends, el ciclo con el que la histórica marca celebra durante todo marzo el mes del vermut.
Luego de consolidar Carpano Week durante cuatro ediciones como un ritual urbano hito en la agenda local, la marca da un paso más y, en su quinta edición, expande la celebración durante todo el mes: planes atractivos para disfrutar, platos únicos, música en vivo y el mejor vermut darán vida a una ruta federal de experiencias.
Una tradición que cumple 240 años
Detrás de esa celebración hay una historia y un nombre. En 1786, Antonio Benedetto Carpano creó el primer vermut en Turín y, para conmemorar esta tradición que cumple 240 años, la marca decidió convertir esa efeméride en una agenda que atraviesa todo marzo. Carpano Weekends se organiza en once experiencias integrales que combinan coctelería, gastronomía y música en vivo, que se reparten entre viernes y sábados en distintos lugares del país. Además, habrá acciones y promociones en más de 100 bares para generar cada vez más espacios de disfrute a los amantes de la categoría. La propuesta funciona como una ruta para descubrir espacios, cocineros y música alrededor del vermut.
El principal diferencial de esta edición será una serie de takeovers gastronómicos: destacados chefs a nivel regional toman por una noche la cocina de cada bar con platos diseñados para acompañar el vermut, mientras músicos, DJs y bandas en vivo se encargan de darle ritmo a la velada.
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El sábado 7, la cocina de Malasangre recibió a Lucas Canga, el reconocido chef detrás de proyectos como Piedra Pasillo, Mad Pasta y Garabato Bistro. El cocinero armó tres propuestas pensadas especialmente para esa noche, todas con el vermut en mente. La croqueta ‘Mad & Cheese’, uno de los platos que ya forman parte de su repertorio, apareció con una base de harissa de pimientos y tomate, ideal para acompañar el vermut rosso. También una terrina de cordero, con un guiño a la cocina francesa. El tercer platito fue una tuile (galleta muy fina, crujiente y ligera) inspirada en una preparación de Piedra Pasillo, para sumar otro guiño a su trayectoria.
Para Canga, el interés de participar en un evento como Carpano Weekends tiene que ver con el lugar que el vermut volvió a ocupar en la mesa y en la vida social. “Es una bebida que acompaña casi cualquier momento”, aseguró el cocinero.“Podés tomarlo con soda para arrancar la noche, seguir con comida y después volver a pedir un vaso con hielo”, insistió el chef.
Ese presente del vermut también aparece en la mirada de Juan Luciani, brand ambassador de Carpano. Durante la noche en Malasangre, mientras la vereda se llenaba de gente que entraba y salía del bar y los copones circulaban de mesa en mesa, el bartender explicó que parte del crecimiento reciente de la categoría tiene que ver con un consumidor más curioso y más informado. “Hoy la gente sabe más”, señaló. “Antes se pedía simplemente vermut. Ahora muchos conocen la diferencia entre rosso y bianco y entienden que no se trata solo del color, sino también de los botánicos que le dan sabor”.
Para Luciani, esa multiplicidad de formas de consumo es justamente una de las razones por las que el vermut volvió a ocupar un lugar central en las barras. “No hay una sola manera correcta de tomarlo”, sugirió. “Y eso lo vuelve muy adaptable a distintas generaciones y momentos de la noche”.
La música terminó de completar el clima del encuentro. Después de un set de DJ de Sigal que fue preparando el ambiente y sumando gente a la vereda, llegó el turno de Isla de Caras, que tocó frente a un público que se fue acercando de a poco al espacio armado para el show. “Tocar en un bar tiene otra dinámica —coincidían los músicos antes de subir al escenario—. Es un espacio más íntimo, donde estás mucho más cerca de la gente”. Esa cercanía cambia el ritmo del recital: no hay distancia entre escenario y público, y el intercambio se vuelve más directo.
El regreso triunfal entre los jóvenes
Los integrantes de la banda también se confiesan fieles “vermuteros” y celebran el lugar que la bebida volvió a ocupar entre las generaciones más jóvenes. En Malasangre, esa mezcla de públicos era evidente, y el vermut formaba parte del ritmo de la noche circulando entre grupos de amigos, parejas y curiosos, que se acercaban al bar atraídos por el movimiento de la esquina.
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La fecha que copó la esquina más concurrida fue apenas una de las primeras estaciones del Carpano Weekends, cuya parada debut fue el viernes 6 en Garito Loyola, con Germán Sitz en las hornallas y Blair en el micrófono. La agenda continúa durante todos los viernes y sábados de marzo con bares de distintas ciudades. En Buenos Aires, el circuito sigue en Isla Flotante, donde la cocina de Micaela Najmanovich se cruza con la música de Dobao y Tade Fonk; en Café Mar del Plata, con Proyecto Pescado en la cocina y un set compartido entre Pato Mallet e Isa Mammes; y también en El Aperitivo, Tomate en el Rosedal y Paquito, que completan el recorrido porteño. Los días y horarios pueden consultarse acá.
La ruta federal del vermut
Pero el ciclo también sale de la ciudad: Rosario tendrá su parada en Los Jardines, mientras que Mendoza sumará una noche en Isidris, con Sebastián Weigandt en la cocina y música de Batos. En Córdoba, la cita será en Los Aroza, en Villa Allende, con Javier Rodríguez a cargo de los platos y la banda Hipnótica en vivo, replicando ese mismo cruce entre cocina, música y vermut que marca el pulso de la propuesta.
Más que una serie de eventos aislados, la iniciativa funciona como una especie de mapa contemporáneo del vermut: promociones y descuentos en más de 100 bares del país, espacios que se abren a la calle, cocineros que piensan platos únicos para acompañarlo y músicos que convierten esas reuniones en algo más que una simple salida. Y lo que se vio en Malasangre fue una buena síntesis de esa idea. La noche fluyó alrededor de la bebida que nació hace más de dos siglos en Turín, y que hoy encuentra su lugar en las noches porteñas.

