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Bodega Cruzat | Cosecha Temprana
Bodega Cruzat

En su día, un brindis especial: los espumantes que vale la pena descorchar

El espumante argentino hace tiempo dejó de vivir solamente del brindis. En el Día del Espumante, recorremos etiquetas mendocinas que están construyendo una identidad propia y demostrando que las mejores burbujas también pueden nacer al pie de los Andes.

Federico Juarros
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Hay vinos que todavía parecen necesitar una excusa. El espumante es uno de ellos: cumpleaños, casamientos, Navidad, Año Nuevo y cualquier momento que amerite levantar una copa. Pero las burbujas argentinas llevan tiempo intentando romper esa formalidad.

Hay casi un siglo de historia detrás de ellas, productores que buscan viñedos cada vez más fríos y altos, largas crianzas y diferentes estilos que van desde ejemplares complejos elaborados por método tradicional hasta versiones jóvenes y frescas hechas por Charmat. Y aunque Champagne siga siendo la gran referencia mundial, el espumante argentino empieza a hablar cada vez más con voz propia.

Buena parte de esa historia se escribe en Mendoza, principal territorio productor del país y hogar de bodegas que llevan décadas perfeccionando sus burbujas. Lo interesante es que el reconocimiento empieza a viajar: en 2024 las exportaciones argentinas de espumosos crecieron más de un 20%, mientras que en la última década aumentaron casi un 55% en volumen.

Incluso Francia, la tierra del Champagne, aparece entre sus principales mercados. En el Día del Espumante, la excusa está servida: elegimos productores y etiquetas mendocinas que ayudan a entender por qué, silenciosamente y botella a botella, las burbujas argentinas están empezando a encontrar su lugar en el mundo.

1. Cruzat Cosecha Temprana: menos alcohol, mismas burbujas

En Cruzat las burbujas son protagonistas. Desde Perdriel, en Luján de Cuyo, la bodega construyó su identidad alrededor de los espumantes y del método tradicional, explorando desde etiquetas de larga crianza hasta ediciones que buscan salirse de lo esperado. En esa búsqueda nació Cosecha Temprana, lanzado en 2022 como una de las primeras respuestas argentinas a una tendencia que hoy atraviesa al mundo del vino: beber más liviano sin abandonar la complejidad de la copa.

Es un Rosé Extra Brut 100% Pinot Noir de Perdriel, cosechado durante los primeros días de febrero para alcanzar naturalmente una menor concentración de azúcar y, por lo tanto, menos alcohol. Se elabora por método tradicional y permanece alrededor de seis meses en contacto con sus lías, que aportan cremosidad a un perfil fresco y frutado, de delicado color piel de cebolla. La etiqueta nació con apenas 9,4% de alcohol y 72 kcal cada 100 ml, frente a las aproximadamente 95 kcal señaladas para un espumante tradicional.

El dato: en un país de bodegas donde las burbujas suelen convivir con tintos y blancos, Cruzat eligió dedicarse exclusivamente a los espumantes. Desde su fundación en 2004, toda su producción está enfocada en elaborarlos mediante método tradicional, con segunda fermentación en botella.

2. Chandon Cuvée Réserve Blanc de Noirs: el Pinot Noir que se viste de blanco

No todos los grandes Pinot Noir se sirven tintos. Con Cuvée Réserve Blanc de Noirs, Chandon lleva la variedad al terreno de las burbujas a partir de uvas cultivadas en viñedos de altura, entre 1.400 y 1.650 metros sobre el nivel del mar. El resultado combina la estructura propia del Pinot Noir con frescura y la complejidad que aporta su prolongado contacto con las levaduras.

En nariz aparecen ciruelas, cerezas, rosas, praliné y almendras, mientras que en boca muestra una textura cremosa y burbujas finas. Es un espumante con suficiente versatilidad para salir del brindis y llegar a la mesa: puede acompañar desde un brunch y unas tapas hasta pescados y platos principales.

El dato: Blanc de Noirs significa literalmente “blanco de uvas negras”: aunque está elaborado 100% con Pinot Noir, las uvas se prensan delicadamente para evitar extraer el color de sus pieles. ¿Un voto de confianza extra? Es el favorito de Ana Paula Bartolucci, Chef de Cave de Chandon Argentina.

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3. Kung Fu Pét Nat: burbujas en estado natural

Cuando la uva llega por gravedad desde viñedos de altura en el Valle de Uco, algo interesante empieza a pasar. En Kung Fu, las uvas crecen en suelos calcáreos a 1.400 metros sobre el nivel del mar, con un manejo agroecológico que respeta el entorno. La vendimia es manual, y el proceso de vinificación sigue técnicas ancestrales: fermentación espontánea con levaduras autóctonas, en huevos de concreto, sin filtros, sin clarificación, sin sulfitos.

Este Pet Nat ícono de Riccitelli Wines, se embotella tal como es, sin interferencias. A través de la fermentación natural, cada burbuja es un reflejo del terroir de Gualtallary y Los Chacayes, sin aditivos que modifiquen su esencia. La idea no es controlar, sino permitir que la naturaleza hable.

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El dato: detrás de Kung Fu está Matías Riccitelli, uno de los nombres que impulsó la nueva generación del vino mendocino. Y el nombre no es casual: “Kung Fu” hace referencia a la filosofía de aprender y perfeccionarse a través de la práctica, una idea que la bodega trasladó a esta línea de vinos de mínima intervención.

4. Nieto Senetiner 0% Brut: las burbujas que cambiaron las reglas

Con una historia que comienza en 1888 en Vistalba, Nieto Senetiner lleva más de 130 años combinando tradición y tecnología. Los espumantes son parte importante de ese recorrido: la bodega cuenta con un sector específico para elaborarlos mediante métodos Charmat y tradicional. Ahora, esa experiencia se cruza con una de las tendencias que está transformando el consumo mundial: beber menos alcohol sin abandonar el ritual del vino.

El resultado es Nieto Senetiner 0% Brut, presentado como el primer espumante argentino 100% vino y 0% alcohol. Parte de Pinot Noir cultivado en Valle de Uco, a 1.400 metros de altura, atraviesa una doble fermentación natural y permanece al menos seis meses sobre lías antes de pasar por un proceso de desalcoholización mediante conos rotativos. Sin aromatizantes ni saborizantes agregados, conserva su característico color asalmonado y despliega notas de brioche, pan tostado y frutas rojas, con frescura y acidez en boca.

El dato: el 0% Brut es solo el comienzo. Con este lanzamiento, Nieto Senetiner inaugura una nueva línea de vinos sin alcohol que irá incorporando otras etiquetas, donde se suma un  Chardonnay, Malbec Rosé y Malbec–Pinot Noir.

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5. Osadía de Crear Blanc de Blancs: burbujas que nacieron en la mesa

En Susana Balbo Wines, la historia de Osadía de Crear une dos generaciones. La línea nació del trabajo entre Susana Balbo, la primer enóloga de Argentina, y su hija Ana Lovaglio Balbo, inicialmente para acompañar la propuesta gastronómica del restaurante de la bodega. Primero llegó un espumante elaborado con Pinot Noir y luego apareció la necesidad de sumar unas burbujas blancas que ofrecieran mayor libertad a la hora de pensar maridajes. Así nació el Extra Brut Blanc de Blancs, que llevó esa búsqueda nacida en el restaurante más allá de sus mesas.

La versión actual está elaborada 100% con Chardonnay de Valle de Uco y Luján de Cuyo, cosechado manualmente y convertido en espumante mediante método Charmat, con tres meses sobre borras. De color amarillo tenue con reflejos verdosos y burbuja fina y persistente, aparecen durazno blanco y manzana, mientras que en boca combina intensidad frutal y una acidez marcada. Su ADN gastronómico sigue presente: está pensado para acompañar pescados, frutos de mar, arroces y hasta postres.

El dato: este espumante hizo el recorrido inverso al habitual: no nació para ocupar una góndola, sino para acompañar los platos del restaurante Osadía de Crear. La experiencia funcionó tan bien que la familia decidió ampliar la propuesta y llevar esas burbujas fuera de la bodega.

6. Doña Paula Sauvage Blanc: Sauvignon Blanc con ganas de romper el molde

Doña Paula tiene su base en Mendoza y trabaja con viñedos propios en distintas zonas de la provincia, con una fuerte exploración del Valle de Uco. En el mundo de las burbujas también eligió un camino poco convencional: en lugar de apoyarse en el clásico dúo Chardonnay-Pinot Noir, desarrolló Sauvage Blanc, señalado como el primer espumante de Argentina y de la región elaborado exclusivamente con Sauvignon Blanc.

Las uvas provienen de Finca Los Cerezos, en Tupungato, y dan origen a un Brut Nature de color amarillo pálido y perfil marcadamente varietal. Aparecen aromas de azahar, durazno blanco, pomelo y un toque de menta, mientras que en boca la acidez toma protagonismo y deja una sensación fresca y persistente. Para conservar ese carácter, las uvas se trabajan buscando evitar la oxidación y la fermentación se realiza a bajas temperaturas.

El dato: este espumante llevó las burbujas mendocinas bastante lejos: fue el único espumante argentino incluido entre los “50 Great Sparkling Wines of the World” de Wine Pleasures en su edición 2023, una competencia internacional realizada mediante cata a ciegas. 

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7. Rosell Boher Brut: un clásico que se toma su tiempo

En Rosell Boher, el espumante no ocupa un lugar secundario: las burbujas forman parte de la identidad de la casa desde sus comienzos. De hecho, este Brut fue uno de los primeros productos elaborados por la bodega y con los años se convirtió en uno de sus clásicos. La filosofía se apoya en el método tradicional o champenoise y en crianzas prolongadas, buscando esa complejidad que aparece cuando al vino se le da tiempo.

El Rosell Boher Brut 2021 combina 60% Pinot Noir y 40% Chardonnay de Finca Los Árboles, en Tunuyán, a 1.250 metros de altura. Pasa un mínimo de 30 meses sobre sus lías, responsables en buena medida de su textura untuosa y de esas notas de pan tostado y almendras que se mezclan con durazno, naranja y flores blancas. En boca tiene buena acidez, burbujas pequeñas y delicadas y un final largo y fresco.

El dato: en Rosell Boher la paciencia es casi un ingrediente más. Todos sus espumantes se elaboran por método tradicional, y este Brut pasa al menos dos años y medio descansando sobre sus lías antes de llegar a la copa. Dentro de la misma casa hay etiquetas que llevan esa filosofía todavía más lejos, como su Grand Cuvée 70 Meses.

8. Malpensado Pét-Nat Riesling: una alemana con tonada mendocina

En Malpensado Wines, las burbujas toman un camino menos habitual de la mano de la enóloga Constanza Gaitieri. Para este Pét-Nat, el proyecto se aleja de las variedades más asociadas a los espumantes y apuesta por Riesling proveniente de Montecaseros, en San Martín, al este de la provincia. Una elección que también habla de explorar otros territorios y variedades dentro del mapa vitivinícola mendocino.

Malpensado Pét-Nat Riesling conserva su turbidez natural y presenta un color amarillo verdoso pálido. En nariz aparecen pera, lima, ananá, kiwi y flores blancas, mientras que en boca se muestra refrescante, untuoso y con una marcada acidez. Con 10,8% de alcohol, es una interpretación fresca y descontracturada de una variedad que no suele protagonizar las burbujas locales.

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El dato: el Riesling no llegó a Malpensado por casualidad. Constanza Gaitieri trabajó en Alemania, donde conoció de cerca y se especializó en esta variedad emblemática del país. De regreso en Mendoza, trasladó parte de ese aprendizaje a este Pét-Nat elaborado con uvas de San Martín.

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9. Aurum Malbec Rosé Extra Brut: la cepa argentina también tiene burbujas

En Finca Bandini, ubicada en Las Compuertas, Luján de Cuyo, el Malbec es uno de los protagonistas de un proyecto que pone el foco en su origen y en las posibilidades de una de las zonas históricas del vino mendocino. Con Aurum, la bodega lleva esa identidad a un terreno diferente: transformar la cepa insignia argentina en un espumante rosado.

El Aurum Malbec Rosé Extra Brut está elaborado con uvas 100% Malbec de Las Compuertas mediante método Charmat. De tonos rojizos con reflejos dorados y burbujas finas, combina aromas florales con el carácter frutal propio de la variedad. En boca resulta redondo y expresivo, con un perfil versátil que permite llevarlo desde el aperitivo hasta la sobremesa.

El dato: inca Bandini guarda literalmente un pedazo de la historia mendocina: dentro de sus 77 hectáreas todavía se conservan restos de las antiguas compuertas y canales construidos en 1922 para administrar el agua del río Mendoza. Cuando Federico Bandini adquirió la finca en 2017 decidió preservarlos como parte del proyecto.

10. Ambiguo La Vieja: el Malbec que no quiso elegir

En Maal Wines, la bodega mendocina que nació de la chatarra, prácticamente todo gira alrededor del Malbec. El proyecto nació en 2010 de la amistad entre Matías Fraga y Alfredo Merlo, primero con apenas seis barricas elaboradas con uvas de un viñedo abandonado, y terminó convirtiéndose en una bodega dedicada a explorar distintas caras de la cepa argentina. Hasta su sede en Las Compuertas sigue esa lógica poco convencional: fue construida reutilizando contenedores marítimos.

Ambiguo La Vieja lleva esa experimentación a las burbujas. Es un Blanco de Malbec Brut Nature elaborado con uvas de El Zampal, Tupungato, a 980 metros de altura. La vendimia es manual, tiene apenas dos horas de maceración, no pasa por madera y el vino descansa cuatro meses en bodega antes de sumar un mínimo de dos meses en botella. Pero lo interesante está en su origen: el mismo vino base toma dos caminos, una parte queda como vino tranquilo y la otra atraviesa una segunda fermentación en botella para transformarse en La Vieja.

El dato: mirá dos veces la etiqueta. La ilustración juega con una famosa ilusión óptica: podés ver a una mujer joven o a una anciana según dónde pongas la mirada. No es solo diseño: representa las dos identidades que pueden surgir de un mismo vino. La Joven sin burbujas; La Vieja, convertida en espumante.

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