1. La Marchigiana: donde la historia de Mendoza se sirve en pasta


Hablar de La Marchigiana no es hablar de un restaurante, sino de una de las raíces de la cocina mendocina. Todo empezó con la Nonna Fernanda, una inmigrante italiana que llegó a la provincia tras la Segunda Guerra Mundial y, en 1948, abrió un espacio donde cocinar era también reconstruir una vida desde cero.
Desde entonces, la familia Barbera, con María Teresa y Francesco como figuras centrales, convirtió ese gesto inicial en un legado que atraviesa generaciones. Hoy, La Marchigiana no solo es un clásico: es una institución que ayudó a definir qué significa comer italiano en Mendoza, con una cocina que mantiene recetas tradicionales, productos de estación y ese espíritu casero que remite directamente a las mesas familiares de Italia.
El dato: si vas en temporada de alcauciles, hay un pedido obligado: la lasagna Fernanda. Es el plato emblemático de la casa, que aparece cada año como un verdadero ritual para los habitués.
Dónde: En Patricias Mendocinas 1550, Ciudad de Mendoza o en Palmares Open Mall.



















