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Cabalgata Eguinos
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Viajar a Mendoza con amigos: 14 planes entre vino, aventura y noches épicas

Desde rafting y wakeboard hasta sunsets entre viñedos y rutas de bares: ideas infalibles para viajar a Mendoza con amigos y armar un itinerario inolvidable.

Julieta Poblete
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Viajar a Mendoza con amigos es uno de esos planes que siempre suenan bien… hasta que llega el momento de organizarlo. Entre gustos distintos, presupuestos variados y niveles de energía opuestos, coordinar el viaje puede parecer una misión imposible. La buena noticia es que Mendoza tiene algo que simplifica todo: una combinación casi perfecta de aventura, relax, gastronomía y vino que funciona para cualquier tipo de grupo.

En esta guía armamos una hoja de ruta pensada específicamente para viajar a Mendoza con amigos, mezclando experiencias de alta adrenalina, planes para brindar sin reloj y actividades ideales para compartir desde la mañana hasta la madrugada. Van a encontrar desde rafting y parapente hasta sunsets con música, recorridos en bici por viñedos y mesas largas donde el único objetivo es disfrutar juntos. Si están armando el grupo de WhatsApp del viaje, esta lista les resuelve gran parte del itinerario.

1. Rafting en el río Mendoza: diversión a base de adrenalina

Si el grupo pide acción real, la respuesta la van a encontrar en Potrerillos, específicamente en el Río Mendoza. El rafting es la prueba de amistad definitiva: consiste en desafiar la corriente del río subidos todos a un mismo gomón inflable. La coordinación es vital: el gran desafío es sincronizar el ritmo del grupo para atravesar la corriente como un verdadero equipo. Con el respaldo de Argentina Rafting y sus 30 años de experiencia, la seguridad está garantizada, así que ustedes sólo ocúpense de gritar, remar y reírse mientras el agua les salpica la cara. Acá te dejamos más planes para vivir Mendoza al máximo.

Lo genial es que la aventura no termina en el agua: el lugar funciona como un centro de aventuras. Pueden complementar la bajada con Canopy, Rappel, Kayak o Stand Up Paddle, convirtiendo el día en una jornada completa de desafíos al aire libre e historias épicas para compartir en la cena.

El dato: esta actividad se puede hacer durante todo el año. En verano, el desafío es atravesar la potencia de las olas color chocolate. En invierno, el caudal baja y el río se vuelve técnico y de aguas cristalinas, ideal para apreciar el paisaje desde otra perspectiva.

Dónde: Argentina Rafting Expediciones, RN7, Potrerillos, Mendoza.

2. Wine Beetle: una mesa para 12 sobre ruedas

Olvídense de alquilar bicis por separado, acá el desafío es mover en equipo una bicicleta colectiva. Además de compartir el camino, se comparte una misma mesa rodante para 12 personas. Lo genial de hacerlo con amigos es la dinámica que se arma a bordo: mientras todos le ponen el cuerpo al pedaleo para avanzar, disfrutan ahí mismo, sin bajarse, de una excelente picada de fiambres, quesos y copas de vino. Es una experiencia sustentable donde las risas y los brindis no faltan.

Creada por dos emprendedores que entienden el valor de la amistad, Wine Beetle conecta lo mejor de la producción local de una forma súper original. El recorrido incluye paradas en bodegas y olivícolas con visitas guiadas y degustaciones, pero la verdadera magia ocurre en el trayecto compartido. Es la actividad ideal para quienes buscan algo más que un tour clásico.

El dato: ofrecen dos modalidades según el bolsillo del grupo. La Full Tasting, con vino ilimitado y un almuerzo completo, o la opción Low Cost, pensada para vivir la experiencia y recorrer bodegas sin salir del presupuesto del viaje.

Dónde: Monteagudo 1898, Maipú, Mendoza.

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3. Wine and Ride: la ruta del vino sobre dos ruedas

Recorrer Mendoza en bici con amigos es sinónimo de libertad absoluta y Wine and Ride lo hace posible de la forma más auténtica. La propuesta invita a recorrer los Caminos del Vino y del Olivo a su propio ritmo, conectando grandes bodegas y pequeñas joyas familiares. Lo mejor de hacerlo en grupo es vivir la experiencia compartida de recorrer juntos, sintiendo el viento en la cara y compartiendo momentos espontáneos, como pasar los viñedos a pocos metros o detenerse a sacarse una foto con la Cordillera de fondo.

Una de las cosas más satisfactorias es tener todo resuelto: ustedes reciben las bicicletas, cascos, mapas (físicos y digitales) y cuentan con asistencia mecánica y médica permanente. Esto es clave para viajar tranquilos: saber que tienen respaldo mientras se dedican únicamente a explorar. Es la excusa perfecta para desconectar de todo y conectar entre ustedes, combinando ejercicio, naturaleza y los mejores sabores locales.

El dato: la experiencia tiene un sello de garantía alto en el enoturismo mundial, debido a que durante cuatro años consecutivos (2021-2024), Wine and Ride fue premiada por Best Of Wine Tourism por su excelencia e innovación.

Dónde: Ozamis 611, Maipú, Mendoza y Bodega Vinorum, Luján de Cuyo, Mendoza.

4. Sunsets entre viñedos y montañas

Si el plan es bailar rodeados de viñedos a pocos minutos de la Ciudad, Bodega Viamonte es la coordenada exacta. Esta bodega propone un atardecer donde el vino, la coctelería y los sabores se combinan para brindar junto a un atardecer inmejorable. Uno de los pros de ir con el grupo es la versatilidad del espacio: ofrece una pista de cachengue para cantar a los gritos y opciones para cenar entre viñedos y buena música.

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En cambio, si buscan un sunset místico a los pies de Dique Potrerillos, Las Palapas se consagra como el templo definitivo del atardecer mendocino. En su temporada 2026, “Origen del Templo”, este lugar es un punto de encuentro cultural y sensorial donde la energía colectiva lo es todo. Compartir este ritual con amigos implica vibrar al ritmo de un line up internacional y sentirse parte de una atmósfera que atrae a viajeros de todo el mundo.

El dato: la compra de la entrada a Las Palapas habilita una estadía en el histórico Gran Hotel Potrerillos. Este 4 estrellas, ubicado ahí mismo, incluye desayuno y almuerzo, garantizando que el disfrute empiece temprano y termine con el mejor descanso post-fiesta.

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5. Experiencias gastro a medida: la mesa como punto de encuentro

Mendoza ofrece refugios gastronómicos donde el límite entre cocinero y comensal se borra. Por un lado, si lo que buscan es una experiencia más colectiva, en Potrerillos está Chirivía. Acá padre e hijo ofrecen un espectáculo en donde cada paso del menú se prepara frente a tus ojos, mientras el vino acompaña tu copa en todo momento. Entre plato y plato, es inevitable terminar brindando y charlando con otros comensales o con los mismos anfitriones, convirtiendo el almuerzo en una gran juntada de amigos.

Por otro lado, si quieren algo más íntimo, opten por Las Touza. Esta es una experiencia gastronómica a puertas cerradas, donde dos hermanas abren su finca en Luján de Cuyo para una comida privada. Los comensales disfrutan de una atención personalizada en la barra, viendo al chef cocinar al fuego, charlando y compartiendo momentos con él, mientras beben el vino Las Touza, un Malbec propio de producción limitada. Sin dudas, este espacio familiar invita a vivir una experiencia cercana y auténtica.

El dato: recomendamos contratar un transporte con chofer. Así, pueden entregarse al disfrute total de los vinos y el paisaje sin preocuparse por quién maneja a la vuelta.

6. Almuerzos entre viñedos: el plan perfecto para compartir en Mendoza

La provincia ofrece una enorme variedad de propuestas enoturísticas pensadas para distintos gustos y planes: desde picnics entre viñedos y almuerzos descontracturados, hasta menús de pasos maridados y experiencias gastronómicas de alto nivel. Hay opciones desde bodegas boutique de trato íntimo hasta restaurantes de fine dining bien sofisticados.

Para quienes prefieren no alejarse demasiado del centro, a unos 15 km, Maipú concentra bodegas de estilos bien distintos, desde íconos históricos como Trapiche hasta proyectos familiares como Argentia, donde la calidez del trato y la cocina casera elevan la experiencia. Un poco más lejos aparece Agrelo, reconocido por sus vinos de alta gama y restaurantes de prestigio como Quimera Bistró, distinguido por la Guía Michelin. Y a menos de dos horas, el Valle de Uco propone recorrer el Camino del Vino, combinando bodegas clásicas y boutique con almuerzos de pasos, a la carta o diseñados a medida del grupo, siempre con la Cordillera como telón de fondo.

El dato: asegúrense de reservar con anticipación su lugar para no quedarse con las ganas.

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7. Degustaciones: copa en mano y en movimiento

Si la idea es evitar anclarse a una mesa durante horas, las degustaciones son la estrategia ganadora. Este formato ofrece una dinámica mucho más ágil para acercarse al universo vitivinícola, siempre con copa en mano. Las opciones son infinitas y se adaptan al mood del grupo: desde recorridos clásicos por salas de barricas hasta experiencias sensoriales donde el propio enólogo les cuenta la historia detrás de cada etiqueta. Es la forma ideal de aprender y disfrutar sin perder el ritmo del viaje.

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Es el plan perfecto para grupos de amigos que quieren moverse, descubrir y brindar varias veces en el día, transformando la salida en un viaje compartido por los sabores y el carácter del vino mendocino. Algunas opciones para disfrutar de esta experiencia son: Cava Wine Tasting by Corazon Del Sol, Bodega L'orange, Casa Chacras Wine House, entre otras.

El dato: recomendamos programar hasta dos bodegas en la mañana para degustar tranquilos y una tercera opción si quieren cerrar con un almuerzo. La clave es elegir bodegas cercanas entre sí para maximizar el tiempo y minimizar el traslado.

8. Un wake trip con amigos y vistas a la montaña

El Roble cuenta con un complejo de wakeboard con sistema de cable-carril eléctrico ideal para armar un auténtico "wake trip" en plena Mendoza. No importa el nivel: hay instructores para los que recién empiezan y obstáculos para los que ya la tienen clara. Lo mejor de ir en grupo es la competencia sana viendo quién logra deslizarse mejor (o quién se da el chapuzón más espectacular) en la laguna de 220 metros.

Pero la experiencia no termina en el agua. El predio recrea una atmósfera de playa alucinante con arena, sombrillas y un beach bar con toda la onda. Es el refugio perfecto para el "after sport": mientras algunos siguen intentando trucos, el resto puede relajarse en las reposeras. Ya sea para activar el cuerpo o simplemente disfrutar la gastronomía en los chiringuitos, este oasis es el punto de encuentro ideal para cerrar el día con amigos en modo vacaciones total.

El dato: los viernes y sábados, cuando cae la tarde, el mood cambia radicalmente. Esto es porque El Roble explota con sus famosos sunsets de música cachengue, convirtiéndose en una de las fiestas más buscadas por los locales.

Dónde: El Roble WakeComplex, Julio Argentino Roca 2787-3767, Coquimbito, Maipú.

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9. Paintball: guerra entre amigos en escenarios de película

En Ruta 60 Extreme, la competencia amistosa sube de nivel con una batalla de paintball. Acá tienen la posibilidad de sumergirse en dos escenarios: un campo de guerra inmenso de 6000 m² con trincheras, puentes y hasta una ambulancia militar abandonada, y "La Favela", un pueblo diseñado para el combate cuerpo a cuerpo lleno de escondites. Ya sea capturando la bandera o rescatando rehenes, la adrenalina de armar estrategias y "cazar" a tus amigos seguro será de las anécdotas de acción más divertidas del viaje.

Pero el combate es solo la primera parte, ya que el predio está equipado para la postguerra con churrasqueras y quincho. Es el plan definitivo para descargar tensiones, competir en serio y terminar el día celebrando la amistad con un asado de victoria (o de consuelo).

El dato: Si después de la batalla todavía les queda energía, el predio cuenta con circuitos de arborismo, tirolesas y un imponente muro de escalada.

Dónde: Ruta 60, Luján de Cuyo, Mendoza.

10. Andusfly: parapente y vistas 360° de la ciudad

Para el grupo que busca desafiar la gravedad, el Cerro Arco es la parada obligatoria. A minutos del centro, la aventura arranca subiendo todos juntos en camioneta, compartiendo esa mezcla de nervios y risas antes del despegue. Con Andusfly, la experiencia es un vuelo en parapente con un instructor experto que maneja todo: ustedes solo se ocupan de disfrutar las vistas. Lo mejor es que queda todo registrado gracias a sus cámaras 360° de alta calidad. Así, se llevan fotos y videos para reírse de las caras de susto que pusieron en el aire.

Abajo los reciben con una copa de vino y el certificado de vuelo que acredita la hazaña, transformando el aterrizaje en una celebración. El parador al pie del cerro se convierte en el "tercer tiempo" ideal: entre comida rica y vistas panorámicas increíbles, es el spot perfecto para bajar y brindar por haber conquistado el cielo mendocino juntos.

El dato: si querés una dosis extra de adrenalina en el aire, podés pedirle al instructor hacer acrobacias. ¿Te animás?

Dónde: Av. Champagnat, Mendoza.

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11. Cabalgatas Eguinos: tradición en el corazón del Valle de Uco

Si llegan a la provincia con ganas de vivir la experiencia de una cabalgata admirando el Valle de Uco y disfrutando de la gastronomía local, visiten Eguinos. Acá una familia mendocina abre su casona histórica para iniciar una travesía que combina tradición y aventura. Tras cruzar médanos en camioneta, el grupo se adentra en la montaña para una cabalgata de dos horas entre los arroyos y cerros del Valle de Uco mendocino.

La experiencia se completa con un necesario toque gastronómico y folclórico. Al regresar, los esperan con un vinito para brindar y, según la opción elegida, una picada de campo o hasta una parrillada completa. Es el plan ideal para bajar revoluciones y celebrar el encuentro en un entorno único.

El dato: desde Eguinos les proveen accesorios típicos para la cabalgata, garantizando la mejor foto grupal del viaje: todos vestidos como gauchos, copa en mano y con la belleza de la montaña de fondo.

Dónde: Finca Carlos Correa, Los Árboles de Villegas, Mendoza.

12. Lujo y brindis flotando al pie de los Andes

¿Te imaginas brindar con un buen vino mendocino mientras disfrutas de una tabla de charcuterie gourmet en el corazón de la montaña? Esto es posible en Viento Andino Sail Tour. Si quieren elevar la vara del viaje, tienen que subir a bordo de este velero privado en el Dique Potrerillos. Es el plan definitivo de "buena vida" para compartir con amigos, lejos del ruido y las multitudes, donde solo están ustedes, el viento y la belleza de la montaña reflejada en el agua.

Pueden elegir entre distintas experiencias según el tiempo que tengan, pero en ninguna falla la premisa principal: exclusividad y sabores de primera. Ya sea una navegación breve o una jornada extendida, el servicio a bordo siempre incluye vinos y delicias dulces y saladas.

El dato: ubicado a más de 1.380 msnm, el Dique Potrerillos, con su microclima de montaña, regala días soleados y vientos suaves ideales para la navegación a vela, convirtiendo cada salida en una postal única de Mendoza.

Dónde: Club y Escuela de Windsurf, Potrerillos, Luján de Cuyo, Mendoza.

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13. Termas de Cacheuta: el detox necesario entre montañas

Ubicado junto al Río Mendoza, el Hotel & Spa Termas de Cacheuta es un refugio para bajar revoluciones. Este oasis propone un circuito de más de diez piletones de distintas temperaturas que invitan a charlar mientras el cuerpo se relaja. Al ser un espacio exclusivo para mayores de 14 años, el ambiente garantiza esa desconexión real que el grupo necesita, permitiendo que la única preocupación sea decidir cuánto tiempo quedarse en cada piscina termal.

La experiencia se vuelve un momento memorable (y muy divertido para las fotos) con la fangoterapia: cubrirse de barro entre risas es parte del ritual de renovación compartida. Ya sea que se hospeden en el Hotel o elijan el Full Day del TermaSpa, el plan es hacer un "reset" físico y mental. Los saunas, hidromasajes naturales y vistas panorámicas a la montaña se vuelven la pausa perfecta para recargar energías juntos y encarar lo que queda del viaje como nuevos.

El dato: acá te dejamos más experiencias wellness para disfrutar en Mendoza.

Dónde: Ruta Provincial 82 Km 38, Luján de Cuyo, Mendoza.

14. Ronda de bares: gira de cócteles y tapeo

Una buena ronda de bares nunca falla para conocer la noche local, y la mítica Avenida Arístides es el punto de partida con su amplia oferta de bares y restaurantes. Allí pueden arrancar por Café Rumano, un bar bohemio de estilo europeo pensado para vivirlo de pie. Pero no se limiten a un solo lugar: en la Avenida Sarmiento, entre su gran cantidad de lugares de primera, está Ramal, donde la estética ferroviaria se funde con coctelería de autor y tapeo español en un concepto integral. Y si nos vamos más al centro mendocino, Gomez Rooftop es el lugar perfecto para brindar con las mejores vistas de la ciudad desde un piso 10.

Si están dispuestos a alejarse unos kilómetros por una experiencia que valga cada metro,Chacras de Coria se posiciona como una mini ciudad coctelera con dos opciones: Charco Andino con su estética andina vibrante, su coctelería de autor y su diseño 360°. También se suma Oye Bar, un listening bar con eventos relacionados a música local, DJs set durante el fin de semana y días de escucha de discos de vinilos que le dan un estilo único.

El dato: si la ronda termina en Charco un viernes o sábado, el after está a unos pasos de Chica Granada. Este club en Chacras Park tiene una regla de oro: cero cámaras y cero pantallas. Es el lugar para desconectar del celular y conectar con la música.

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