1. Desayuno en Las Violetas


Cruzar por la puerta de Las Violetas es entrar a una parte de la historia porteña. Entre vitrales, mármoles italianos y boiserie, el ruido de la ciudad queda afuera y la escena se vuelve otra: mesas de café, mozos en movimiento y bandejas cargadas. Abierto de 6 a 1, este Bar Notable inaugurado en 1884 mantiene intacta su arquitectura de época y una carta clásica que sigue convocando locales y visitantes.
Frecuentado por figuras como Alfonsina Storni, Roberto Arlt e Irineo Leguizamo, este Bar Notable forma parte del Patrimonio Cultural de Buenos Aires. Hoy, su sello está en las meriendas abundantes —con clásicos como pastafrola, Postre Balcarce, milhojas y alfajor de maicena—, además de desayunos, brunchs y café. A la tarde, la fila para ingresar lo confirma: sigue siendo uno de los lugares favoritos de la ciudad.
El dato: Entre el 1° y el 25 de mayo, el locro es protagonista. Una receta bien criolla que celebra las raíces argentinas, disponible en el salón o para llevar y compartir en casa.
Dónde: Av. Rivadavia 3899.

















